lunes, 24 de agosto de 2015

La importancia del grimorio

http://revistaeducarnos.com/2015/08/23/por-que-es-importante-contar-con-un-grimorio-propio/

Por qué es importante contar con un grimorio propio

“¿Será necesario tener un cuaderno de notas?”, me pregunta un estudiante de mi curso de expresión oral y escrita en ciencias sociales. La respuesta habría sido un evidente “sí” en épocas anteriores. El hecho de que este estudiante, aprendiz de reciente ingreso a las actividades del oficio de científico social, plantee la pregunta, es síntoma de que su extremada familiaridad con las tecnologías electrónicas parece situarlo más lejos de las tecnologías de papel y lápiz que a los miembros de generaciones anteriores.
Ahora que las papelerías se quejan de que están perdiendo clientes y vigencia, y que muchos de los profesores preferimos que no nos entreguen tareas, trabajos, ejercicios, protocolos o tesis en papel, no sólo por un prurito ecológico, sino también por conservación de los magros espacios de que disponemos, el uso de un cuaderno para hacer anotaciones se vuelve, para algunos, en superfluo.
Quiero argumentar que tomar notas es una práctica que no sólo permite hacer real lo que dice una máxima mnemónica: “la más débil de las tintas es más fuerte que la más fuerte de las memorias”, y también
1)   asegura que quien toma notas haga un esfuerzo por sintetizar lo que ha escuchado, discutido o aportado en las sesiones de clase;
2)   promueve la posibilidad de elaborar sobre esas síntesis y desarrollar ideas y proyectos que se derivan de las discusiones o exposiciones en el aula;
3)   permite consultar, después de las sesiones, los títulos de los textos sugeridos, las actividades realizadas, las encomiendas por realizar fuera del aula y entre una sesión y ls siguiente;
4)   se convierte en un archivo de lo que alguna vez se revisó en las clases o seminarios, las conferencias a las que se asistió, las actividades en las que se participó.

En años recientes hemos dado en sustituir el tomar notas por tomar fotografías, pues en ocasiones, en vez de escribir simplemente captamos la imagen de la información que nos interesa utilizar posteriormente o compartir en redes sociales o enviar por correo electrónico en ese instante. Así, en vez de llevar papel y lápiz, cargamos con una cámara que además sirve de teléfono y de conexión con la red mundial de internet.
Cargar con un grimorio (definido en el Diccionario de la Real Academia Española como “Libro de fórmulas mágicas usado por los antiguos hechiceros”), así sea de mínimo tamaño y que se pueda transportar en la bolsa del pantalón, tiene la ventaja de que nos permite explayar ideas a partir de unos primeros garabateos o gérmenes de más detalladas exposiciones, planes o proyectos.
De algún modo, el grimorio personal es mucho más accesible que el uso de los aparatos electrónicos. Aun cuando sabemos de casos de estudiantes de posgrado que prácticamente están frente a las pantallas de sus computadoras portátiles, incluso en clase, eso no necesariamente refleja una práctica muy ecológica (por los componentes y el consumo de energía que implican) ni que estos adminículos sean más confiables que un cuadernillo de papel, acompañado por una tira de carbón inserta en un palito de madera o un tubito relleno de tinta que se descarga en el papel por medio de una bolita giratoria.
Aunque la respuesta ya no es tan evidente como lo fue en otras épocas y en otras escuelas, la verdad es que quien no utilice su cuaderno de notas (o aunque sea una hoja suelta) se estará perdiendo de recordar a cabalidad incluso sus propios pensamientos.

Luis Rodolfo Morán Quiroz
Departamento de Sociología
Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades

Universidad de Guadalajara

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